Fotografía de bodas

Hace algunos años a nadie se le hubiera ocurrido pensar en un vestido de novia que no fuera blanco y mucho menos acompañarlo con un par de zapatillas deportivas, hoy estas tendencias y muchas otras novedades están a disposición de nuestras novias y es común verlas en sus fiestas de casamiento, que cada vez perfilan a ser menos formales y más descontracturadas.
La fotografía de bodas es uno de los rubros que fue experimentando cambios debido al nuevo estilo de las fiestas. Los avances tecnológicos, la proliferación de fotos en las redes sociales, la posibilidad de que todos los invitados cuenten con cámara propia en sus celulares y la ansiedad por ver el resultado al instante (sin poder esperar a revelar las fotos como se hacía antes) obligaron a los fotógrafos a ofrecer nuevos servicios.
Una de las novedades que se está transformando en boom es hacer una sesión de fotos pre-boda para registrar a la pareja relajada, sin nervios y divirtiéndose, sin estar preocupados por cumplir con la rutina de la fiesta. Algunos novios eligen una temática especial común a ambos como un hobbie, deporte o interés, otros organizan un viaje a algún destino que siempre soñaron conocer y se sacan fotos vestidos de novios en los sitios emblemáticos del lugar y los más tradicionales suelen optar por registrar el momento en el que se preparan para la boda acompañados por sus familiares y amigos.


Estas fotos generalmente se utilizan para armar las invitaciones o subirlas a las redes sociales para que los invitados vayan palpitando el “gran día” y conozcan más a la pareja. También sirven para señalizar el número de las mesas, armar un libro para dejar mensajes o para decorar distintos espacios del salón, colgarlas en sogas rústicas con mini palitos de madera o distribuirlas en portarretratos de distintas formas y tamaños ubicados sobre una superficie o colgados sobre la pared.


La tradicional foto en las mesas con los invitados y la proyección del video que cuenta la historia de amor de los novios en medio de la fiesta, también van dejando su lugar a opciones más divertidas y menos estructuradas que forman parte del entretenimiento del evento y de las que participa el que quiere. En ningún casamiento actual puede faltar un sector dedicado a las selfies, ya que con un marco rectangular con una leyenda alusiva al evento y un selfie stick o con carteles de diferentes formatos que tengan escritas frases como “si quiero”, “vivan los novios”, “yo soy de la banda de la novia”.


Otra de las opciones es contratar una cabina selfie donde los invitados pueden tomarse fotografías instantáneas y llevárselas a modo de souvenir con un marco con el nombre de los novios y la fecha del enlace. En la cabina suele haber disfraces, sombreros y lentes para probarse, jugar y divertirse.


Y para las novias más atrevidas y menos conservadoras, la propuesta ideal se llama “trash the dress” y consiste en hacer una sesión de fotos después de la fiesta, e incluso después de la luna de miel, para divertirse sin estar preocupadas por que se ensucie el vestido, se corra el maquillaje o se desarme el peinado. La idea es elegir un escenario poco usual para ir vestidos de novios y disfrutar de enchastrarse enteros jugando con arena, barro, pintura, agua o lo que se les ocurra!


Los nuevos conceptos en fotografía de bodas ya no tienen como premisa lograr tomas armadas y posadas sino de buscar la espontaneidad en cada foto, de capturar la esencia, los sentimientos y el clima que se vive en cada momento.

 

By: Lic. Romina Grines

 

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